
Ya se han cumplido 41 años del asesinato de una madre y sus dos hijas, en La Serena, el caso es uno de los más espeluznantes enigmas policiales de la Cuarta Región.
Hace 41 años, la región se estremeció con uno de los homicidios más horrendos de la historia policial. Para algunos es un crimen perfecto, porque tras una extensa y acuciosa investigación, no se ha podido determinar quiénes estuvieron detrás de su autoría.
Se trata del crimen de Chacra Julieta, en el sector de La Pampa, en La Serena, el 24 de diciembre de 1966. Mientras la comunidad regional esperaba la llegada de la Nochebuena, en un hogar de calle Las Higueras con Gabriel González Videla, ocurrió el asesinato de una madre y sus dos hijas, aunque una de ellas falleció cinco días después.
Dagna Olivares Gajardo y sus hijas Silvia Inés y Miriam Cecilia, fueron brutalmente golpeadas al interior del domicilio, sin que se haya podido determinar quién o quiénes fueron los responsables de la matanza. El móvil del homicidio habría sido el robo de una radi Sharp y tres mil 500 escudos que el matrimonio guardaba en la casa.
El esposo de la víctima, Salvador Gálvez, fue considerado sospechoso, en primera instancia, y recién después de un año de ocurridos los hechos, en 1967, decidió hablar del caso. “Íntimamente pienso que hay gente mala. Esa gente pudo haber sido capaz de hacer lo que pasó en mi casa. Es una vida muy mala la que estoy pasando”, reconoció.
De hecho, un informe elaborado por la intendencia de la provincia de Coquimbo fue enviado al ministerio de Justicia en 1968, con el propósito de reabrir el proceso y llegar a la verdad. Lo más interesante de los antecedentes entregados dicen relación con una serie de contradicciones respecto de la hora en que fue visto Gálvez en el domicilio donde ocurrió el homicidio.
El sello de la investigación fue el enigma y el hermetismo. Debido a lo anterior, en más de una oportunidad el caso fue cerrado y vuelto a abrir. Incluso, se llegó a ofrecer una recompensa de 5 mil escudos a quien entregara alguna pista del eventual homicida.
En este marco, la abogada criminalista, María Urrutia, viajó a La Serena para que se reabriera la investigación, patrocinando una demanda de los vecinos de Chacra Julieta, interesados en que se esclareciera la verdad.
RETRATO
Las pericias estuvieron a cargo del prefecto de la Policía de Investigaciones, Pedro Díaz López, quien reconoció que “el caso era difícil”.
Después de un año del triple homicidio, la policía civil logró confeccionar el retrato hablado del presunto autor, cuya característica más especial fueron cuatro lunares al lado derecho de su rostro de tez blanca.
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Este crimen nunca fue resuelto principalmente debido a la inoperancia de la policía. De casualidad y conversando con un ex-gendarme, éste conficenció que el autor del crimen fue un analfabeto que había trabajado en el huerto de las víctimas, el que posteriormente fue encarcelado por otro crimen. De esta forma, la policía civil habría dado palos de ciego. Agravado por la poca cooperación entre los mismos policías, el autor habría sido detectado cuando estaba a punto de cumplir su condena por el segundo homicidio, mientras que su primer triple crimen, habría quedado impune por haber vencido el plazo para formalizarlo. Es decir, había prescrito la penalidad. Esto último, me lo confidenció el jefe policial al cual le fue designado el caso, en su investigación final y cuyo nombre es Oscar y apellido de un héroe de la guerra del pacifico.
Estimada Silvya, le agradecería por favor tomara contacto conmigo al correo rpgallar@uc.cl Trabajo en el esclarecimiento de este caso.
Muy atentamente,
Renán Gallardo Ángel