Polaroid

Los carretes de película instantánea de Polaroid desaparecerán pronto de las tiendas, pero los amantes de la cámara instantánea -para muchos, un objeto de culto- no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados.

Nostálgicos y usuarios habituales de la Polaroid están comprando material ante la inminente desaparición de la película instantánea y decenas de protestas en Internet han recogido ya miles de firmas en contra del fin de la producción de estos consumibles.

“Algunos artistas manipulan las imágenes antes de que se sequen y obtienen arte original. No es una tecnología obsoleta para gente que saca fotos en casa, es una herramienta valiosa para profesionales”, opinó Robyn McIntyre desde California, uno de los 6.300 firmantes de la petición online más popular.

“Es una herramienta educativa imprescindible”, aseguró Chris Bardey, un profesor de fotografía en EEUU.

“Sí, señores. La Polaroid mola (gusta). Salvémosla”, afirma desde España José Rico, otro de los firmantes.

Polaroid anunció la pasada semana que dejará de producir sus carretes de película instantánea debido a la caída de las ventas.

La decisión supondrá el cierre de sus fábricas en México, Holanda y en el estado de Massachusetts (EEUU) y el despido de aproximadamente 450 trabajadores.

La compañía, con sede en Massachusetts, anunció a principios de este mes que completaría el cierre de sus plantas en Norwood y Waltham, que emplean a unas 150 personas, en las próximas semanas.

A finales de la década de 1970, la empresa contaban con alrededor de 15.000 empleados sólo en Massachusetts.

Polaroid dejó de fabricar el pasado año su cámara instantánea, afectada por el auge de la fotografía digital. No obstante, la compañía quiere vender la licencia para que otras firmas sigan distribuyendo los filmes para cámaras instantáneas.

La gran beneficiada será FujiFilm, cuyos productos son compatibles con algunos modelos de Polaroid.

Pero, pese a este rayo de esperanza, los aficionados a la Polaroid están descorazonados.

Entre ellos se cuentan fotógrafos profesionales, artistas, diseñadores, arquitectos y hasta médicos: algunos dermatólogos, por ejemplo, usan fotos instantáneas para medir la evolución de cicatrices o para demostrar el “antes y después” de los tratamientos.

Uno de los más famosos aficionados de la Polaroid fue Andy Warhol, que utilizó a menudo esta cámara en sus trabajos.

La empresa se estableció como una de las principales del área de Massachusetts poco después de la Segunda Guerra Mundial, y produjo su primera cámara instantánea en 1948 aprovechando al “baby-boom” estadounidense y el gran número de padres ávidos por tomar fotografías de sus pequeños.

El éxito mundial no llegaría hasta la década de los años setenta con el lanzamiento de la mítica SX-70.

Sin embargo, para fines de la década de 1980, Polaroid se sumió en una deuda profunda en su intento por evitar una hostil oferta de compra.

Después vinieron fracasadas inversiones en productos que no lograron despegar en el mercado ante el ascenso de las cámaras digitales.

Las ventas de filmes instantáneos alcanzaron su cenit en 1991 cuando la facturación de Polaroid llegó hasta los 3.000 millones de dólares (2.000 de euros) pero, desde entonces, la distribución de las cámaras instantáneas ha descendido en picado.

La venta de carretes para las cámaras instántaneas se ha reducido un 25 por ciento anual en la última década, según datos oficiales.

Polaroid se declaró en bancarrota en 2001 pero ahora, con la mirada puesta en el futuro, los ejecutivos de la empresa han asegurado que entre sus proyectos figura la venta de productos para fotografía digital y televisores de alta tecnología.

Aunque Polaroid ha producido suficiente material como para garantizar su distribución hasta 2009, muchos usuarios en EEUU están empezando a acaparar.

En la tienda en Internet Amazon.com, cuatro ofertas diferentes de película instantánea de Polaroid se encontraban hoy entre los cinco artículos más vendidos en la sección de fotografía no digital.

No obstante, algunos expertos recomiendan no acumular demasiado material porque, a diferencia de los carretes para cámaras no instantáneas, que pueden guardarse en el congelador hasta dos décadas, los de Polaroid se conservan óptimamente sólo uno o dos años.