En la famosa novela “1984″, un ominoso “Hermano mayor” vigilaba hasta el más íntimo comportamiento de una población esclavizada.

Sin llegar a ese extremo, los contratos que uno firma para el proveedor del servicio de Internet _por lo general sin leerlos en detalle_ le permiten a aquél observar cómo el cliente usa la Internet, leer su correo electrónico o impedirle que visite los cibersitios que considere inadecuados. Algunos proveedores se reservan el derecho a bloquear el tráfico y, por cualquier motivo, cortar un servicio que muchos usuarios consideren esencial, según un reportaje de la agencia de noticias AP.

La Associated Press revisó las “Políticas de uso aceptable” y las “Condiciones de servicio” de los diez mayores proveedores de servicios en Estados Unidos, en total, 117 páginas de contratos que dejan pocos derechos a los clientes.

“La red está ejerciendo un control casi completo sobre la capacidad de los clientes de usar su red como puerta de entrada de la Internet”, dijo Marvin Ammori, asesor general de Free Press, un grupo de apoyo a los consumidores con sede en Washington. “Se convierten en porteros en vez de puertas”.

Pero las disposiciones rara vez son aplicadas, excepto en el caso de los trasgresores más flagrantes como los “spammers”, aquellos que envían carradas de mensajes no deseados a diestra y siniestra.

Probablemente el público reaccionaría indignado si AT&T Inc. aprovechara su derecho expreso de bloquear toda actividad que haga que la compañía “sea vista de manera desfavorable por otros”.

Jonathan Zittrain, profesor de manejo y regulación de Internet en la Universidad de Oxford, dijo que esta cláusula era algo que pasaba de mano en mano entre los abogados corporativos.

AT&T retiró la frase “desfavorable por otros” en febrero después que la Associated Press le preguntó el motivo de su inclusión. Pero los suscriptores no se enteraron de que había sido anulada a menos que revisaran el contrato palabra por palabra: el documento todavía decía que había sido actualizada por última vez el 8 de octubre del 2007.

La mayoría de las empresas se reserva el derecho a modificar los contratos en cualquier momento, sin noticia previa, excepto una actualización en su portal en la red. Verizon solía decir que notificaría a los suscriptores cualquier cambio por correo electrónico, pero el contrato actual lo deja como una opción para la compañía.

Este tipo de contrato, en que el suscriptor acepta las condiciones al firmar el contrato de servicio en vez de una negociación activa, es objeto de especial escrutinio por los tribunales de justicia, dijo Zittrain. Toda ambigüedad suele resolverse en favor del consumidor en vez de la compañía.

Pero el propósito principal de sus contratos no es circunscribir el servicio para todos los clientes, sino dar resguardo legal a la compañía si cancela a un usuario que esté abusando del sistema.

“Sin las salvaguardas ofrecidas en estas políticas, los clientes podrían padecer un deterioro del servicio y verse expuestos a una amplia variedad de amenazas”, afirmó David Deliman, vocero de Cox Communications.

El lenguaje es importante: en un caso que involucró a un estudiante acusado de intrusión cibernética, un tribunal federal de apelaciones falló el año pasado que los suscriptores debían tener menor expectativa de privacidad si su proveedor de servicio de Internet tenía una política expresa de vigilancia del tráfico.

Pero de todos modos estos contratos minuciosos no suministran toda la protección legal que pretenden los proveedores. Comcast Corp. es investigada por la Comisión Federal de Comunicaciones por interferir con el proceso de compartir archivos entre sus suscriptores.

El caso de Comcast es un ejemplo inusual de investigación oficial de uno de dichos contratos.

“Debería recaer sobre los reguladores la responsabilidad de ver que esto se haga correctamente”, dijo Bob Williams, que lidia con cuestiones de telecomunicaciones y la prensa en Consumers Union. Dijo que si hubiese más competencia, las mismas fuerzas del mercado arreglarían los contratos. Pero la mayoría de los usuarios en Estados Unidos sólo tiene la opción de la compañía de cable o la empresa telefónica.

Prácticamente todos los proveedores se reservan el derecho a leer los correos electrónicos y ver los lugares que visita el usuario, sin necesidad de una orden de interceptación.

  • Esto refleja la naturaleza abierta de la Internet: a efectos de privacidad, los correos electrónicos equivalen más bien a tarjetas postales que a cartas. También es motivado por la necesidad del proveedor de identificar y parar a los usuarios que usen sus conexiones para enviar correos masivos.

Los proveedores pueden impedir que los usuarios vayan a determinados cibersitios.

  • O al menos así lo quieren hacer creer. En una cláusula típica, Comcast se reserva el derecho a bloquear o remover tráfico que considere “inadecuado, independientemente de si este material o su difusión sean ilegales”. El proveedor se considera el único juez de lo que considere inadecuado.

Los proveedores pueden cancelar el servicio a un cliente por usar demasiado la conexión.

  • Para los proveedores de cable, hasta 500 hogares podrían compartir la capacidad de una sola línea, y algunos pocos podrían lentificar a todos los demás. Pero en vez de decir públicamente cuánto tráfico es excesivo, algunas compañías de cable mantienen esos límites en secreto, y sencillamente advierten a los interesados en forma individual. Y si eso no resulta, los cancelan.

Time Warner Cable Inc. ha dicho que probará anunciar límites de cargas y descargas por mes para sus nuevos suscriptores en Beaumont, Texas, y cobrarles más si los superan.

Pero los proveedores digitales como AT&T y Verizon no se preocupan en este sentido porque las líneas telefónicas no son compartidas

Fuente: Noticiasdot.com