El ex inspector hoy lanza un libro sobre el polémico caso y apunta nuevamente a los padres de la niña como los responsables de su desaparición.

El ex inspector de la policía lusa que investigó la desaparición de Madeleine McCann, Gonçalo Amaral, expresó hoy su convencimiento de que el cadáver de la niña británica desaparecida fue congelado y escondido probablemente por sus padres.

En una entrevista al diario luso “Correio da Manha”, el antiguo detective, apartado del caso en octubre y jubilado anticipadamente, descarta nuevamente la tesis del secuestro de la niña y asegura que fue un montaje basado sobre todo en testimonios falsos de la madre, Kate McCann, y de su amiga, Jane Tanner.

Amaral considera probado por la investigación que Tanner mintió al contar que había visto a un hombre cerca del apartamento con una niña en brazos la noche del 3 de mayo de 2007, cuando Madeleine desapareció en un apartamento turístico del sur de Portugal.

Tampoco dijo la verdad la madre, según el ex policía, al afirmar que cuando llegó a la habitación donde dormía Madeleine la ventana estaba abierta, algo que según otros testimonios y las únicas huellas allí encontradas, de la propia Kate McCann, era imposible.

Amaral presenta hoy su libro sobre el caso, en el que insiste en que la niña falleció probablemente por un accidente y que los padres, exculpados el lunes de su condición de sospechosos por la Fiscalía de Portugal, estuvieron involucrados y ocultaron el cadáver.

En sus declaraciones vuelve a señalar diversos comportamientos sospechosos de los progenitores de Madeleine, en particular que Kate McCann, al descubrir su ausencia, dejara el apartamento con la ventana supuestamente abierta mientras sus otros dos hijos de 2 años dormían allí, además en una noche fría, para volver al restaurante gritando que se habían llevado a Madeleine.

“La teoría de rapto fue forzada por los padres”, subraya y recuerda que una familia irlandesa declaró haber visto aquella noche a Gerry McCann con una niña en brazos cerca del apartamento, pero caminando hacia la playa y no hacia la casa de Robert Murat, como aseguró Tanner.

Amaral asegura que Murat, el tercer sospechoso oficial del caso también exculpado el lunes por la Fiscalía, fue identificado por la amiga de los McCann con una certeza total.

En cambio el testimonio de la familia irlandesa que involucra al padre de Madeleine no fue ratificado porque, según Amaral, se sintieron “presionados” por el equipo de asesores de la familia McCann.

El ex inspector luso revela que también los investigadores sintieron presiones de varios diplomáticos británicos y hasta de un asesor de la oficina del primer ministro del Reino Unido.

En relación a sus pesquisas admite que no lograron encontrar rastros de dónde pudo ser finalmente ocultado el cuerpo de Madeleine, pero sostiene que debió ser congelado y transportado en el maletero del automóvil alquilado por los McCann casi un mes después de la desaparición de su hija.

Con el calor, el cadáver congelado pudo dejar los residuos que luego identificaron en el vehículo dos perros especialmente entrenados que facilitó la Policía británica.

Según testigos citados por el ex investigador luso, la familia McCann tuvo abierto ese maletero para que se ventilara y alegó que habían transportado en él basura y carne congelada, olores que sin embargo no podían confundir a dos perros muy especializados, de acuerdo con sus entrenadores ingleses.

El caso Madeleine, que dio la vuelta al mundo con la campaña internacional que organizaron sus padres para buscarla y las donaciones de varios millones de euros que recibieron, fue archivado por la Fiscalía lusa el pasado lunes, cuando retiró la condición de “arguidos” de los McCann, que siempre defendieron su inocencia.

Fuente: EFE