Varios de los pacientes quedaron con glicemias normales y sin medicamentos para su enfermedad. En el mundo, 200 personas ya son parte de esta llamada gran revolución de la cirugía digestiva.

Pocos se han salvado de tener diabetes en la familia de Marta Figueroa. Los abuelos, padres y hermanos de esta enfermera de 53 años desarrollaron la enfermedad y a ella se le diagnosticó hace seis años: “Tenía glicemias entre 200 y 300 mg/dl, cuando lo normal son 100 mg. Tomaba medicamentos tres veces al día, el último mes empecé con insulina y, de todas maneras, me costaba controlarla”, explica.

Ella fue la primera paciente que en Clínica Las Condes (CLC) se sometió el 15 de marzo pasado a una cirugía para curar este trastorno de su metabolismo, que le impedía tener niveles normales de azúcar en la sangre. Después de la intervención, sus glicemias han ido mejorando y ya están entre 80 y 150 mg. Además ha bajado 12 kilos y no ha tenido complicaciones. “Para mí es un milagro y mi calidad de vida cambió en 180°. Me operaron un sábado en la mañana y el lunes en la tarde estaba en mi casa”, cuenta.

Con ella, ya son 13 los pacientes que se han sometido a la llamada cirugía metabólica (ver infografía) en el país. Hace dos años en Brasil se hicieron las primeras intervenciones de esta revolución que está viviendo la medicina digestiva. Este año se iniciaron las operaciones en Chile, Estados Unidos y Europa, acumulándose más de 200 casos en el mundo, y que logran cerca de un 90% de recuperación completa de la enfermedad, es decir, la persona queda con niveles normales de azúcar en la sangre y sin tomar fármacos.

“Como país estamos en la punta del desarrollo de esta cirugía”, dice el doctor Marcos Berry, jefe Cirugía Bariátrica y Metabólica de CLC. El organiza el Primer Simposio Internacional de Cirugía Metabólica que se inicia hoy en este centro de salud.

CAMBIO RADICAL
“Esto es espectacular y con una gran proyección, ya que la única cura que se conoce hoy para la diabetes es esta cirugía”, afirma el doctor Attila Csendes, director del Departamento de Cirugía del Hospital Clínico de la U. de Chile. En este centro, siete pacientes se han sometido a esta operación: “Hasta el momento es experimental, pero dentro de unos tres años  tendrá un protocolo definido”, explica.

Este procedimiento, que se realiza con laparoscopía y dura entre una y dos horas, hace que el intestino delgado eleve la producción de una familia de hormonas llamada incretinas, las que llegan al páncreas por vía sanguínea. Allí estimulan el crecimiento de las células beta y se nivela la producción de insulina. “Los resultados definitivos se ven después de un año. El 90% de los casos queda libre de diabetes y el resto, por lo general, deja de usar insulina y reduce los fármacos a la mitad”, dice Berry.

La recuperación gradual se explica porque cuando recién aparecen los síntomas el páncreas ya lleva 12 años fallando. “El primer tiempo igual dejamos fármacos para apoyar a este órgano en su recuperación”, explica el doctor Rodolfo Lahsen, diabetólogo de CLC.