El monstruo de Frankenstein y el primer vampiro de la literatura surgieron de la competencia entre Lord Byron, John William Polidori, Percy y Mary Shelley por escribir el mejor cuento de terror.

Pudo haber sido el perfecto guión de una novela de misterio y terror, pero tal como suele ocurrir, la realidad acabó superando ampliamente a la ficción aquel junio de 1816, al interior de los muros de la villa Diodati, a orillas del lago Leman, en Ginebra.

Allí el destino reunió en forma singular a nombres que el tiempo habría de volver inmortales: Lord Byron y su médico personal John William Polidori, el poeta Percy Shelley, y Mary Godwin (más tarde conocida como Mary Shelley) junto a su hermanastra Jane Clairemont (que llegaría a ser amante de Lord Byron).

Todos ellos, como una especie de pequeña colonia inglesa, compartieron largos días de excursiones y paseos en bote. Pero también intensas noches de tertulias en que se entretenían leyendo traducciones francesas de cuentos de fantasmas alemanes.

Fue precisamente en una de esas reuniones que Byron propuso a su grupo de amigos que cada uno de ellos escribiera un relato de fantasmas como los que leían, y tanto el matrimonio Shelley como el doctor Polidori aceptaron el reto.

Ahora el resultado final de esa competencia está disponible en castellano bajo el título de “Fantasmagoriana” (El Aleph / Océano, 2007), para descubrir y maravillarse con la narrativa e imaginación de este grupo de escritores de comienzos del siglo XIX.

El relato que escribió Mary Shelley, “El sueño”, posteriormente dio origen a su obra más conocida: “Frankenstein” o “El Prometeo Moderno”, sobre una criatura construida a partir de cadáveres, que posteriormente sería adaptada y reinterpretada durante décadas por la literatura, el cine y la televisión.

Lord Byron esbozó una historia que habría de titularse “El Entierro”, sobre dos viajeros, de los cuales uno resulta ser un vampiro. Pero no la terminó.

Polidori también dejó su cuento inconcluso, sobre una mujer que espía por la cerradura de una puerta y que por ello recibe como castigo que su cabeza se transforme en una calavera. Sin embargo, fue precisamente el cuento de Byron lo que inspiró la historia más exitosa y conocida de Polidori: “El Vampiro”, publicada en 1819 en Inglaterra.

Por su parte, Percy Shelley se aventuró con una historia basada en su viaje por Europa, durante 1814, junto a Mary y su hermanastra, titulada “Los Asesinos”.

Es cierto, no todos acabaron la competencia durante su estadía en la villa Diodati aquel verano de 1816, pero de ella surgieron en el corto plazo cuatro historias que representan a cabalidad a sus autores. Y sobre todo, permitieron la aparición literaria de figuras emblemáticas del terror como el monstruo de Frankenstein (Mary Shelley) y el vampiro (Byron-Polidori), este último mucho antes del “Drácula” de  Bram Stoker. Un doble aporte que hoy más que nunca sigue vigente.