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El patriarca de la familia Herrera dice que el programa apela a la objetividad política, para que la gente saque sus conclusiones, y que también tuvo zapatillas North Star.

La crisis económica y política de 1982 encontró a Daniel Muñoz en plena adolescencia, en tercero medio y con la suerte de vivir en San Fernando. Pero eso no lo aisló de los problemas que vivieron gran parte de los chilenos de esa época y que hoy se recuerdan en “Los 80”, serie que debutó el domingo con 20,6 puntos de rating, disputándole la audiencia al estelar de Felipe Camiroaga.

En la serie el actor encarna a Juan, el patriarca de los Herrera, una familia de clase media que sufre con los vaivenes del dólar, las compras a crédito y el fracaso de la selección en el Mundial de España. En el primer capítulo se pudo ver cómo Juan se endeuda con un televisor en cuotas y empieza a gastar más de lo que tiene, sin prever lo que se viene y que se verá en las próximas emisiones del programa (domingo, 22:00 horas).

Sobre su vida en esos años, Muñoz recuerda: “Los problemas económicos fueron los más duros de aceptar. Mi madre se hizo cargo de la familia y se esmeró porque nosotros no nos percatábamos de lo que estaba pasando. Éramos una familia bastante humilde, pero aún así pude estudiar y llegar a la universidad. Soy lo que soy por ese esfuerzo”.

-A la serie le fue bastante bien. Parece que no aburre la nostalgia ochentera.

“Sin duda eso fue una gran ayuda. Pero la gente la siguió durante la hora que duró y con lo fluctuante que está el rating, pienso que tiene otros méritos, como el formato en que está hecha y la forma en que está contada. Me gustaría pensar que es eso lo que atrajo al público. Siento que es una opción diferente de lo que se está haciendo en la televisión chilena hoy en día”.

-¿Te refieres a algo distinto a sexo y violencia, que son dos temas muy presentes en nuestra TV?

“Claro, esos son temas que a la gente les interesan, pero no son los únicos. Por eso temía que no causara interés. Pero estamos contentos porque se abrió una opción. Al público le gusta este tipo de historia, que tienen que ver más con la emoción, con la nostalgia y no necesariamente con la violencia, el sexo u otros temas también interesantes”.

-Los críticos destacan que no se omitieran los temas más duros de esa época, como los problemas económicos y la CNI.

“Volver al pasado siempre es útil para analizar lo que está pasando ahora. Es como una frase hecha pero es verdad. Y no es un pasado tan lejano. Hay mucha gente que estaba viendo el programa que lo vivió. Yo personalmente también lo viví. No es como hablar de la Reconquista y la Independencia. Esto es una opinión personal. Pero a mi gusto, Chile necesita una reconciliación y series como éstas ayudan a entender de una manera, creo yo, objetiva lo que pasaba en una época, que fue causante de esta división.

“Si bien Chile siempre ha sido un país socialmente dividido, la política se sumó a eso y se profundizó esa división. Siento que series como éstas ayudan justamente a darse cuenta y a reconciliarse a través de la nostalgia, a través de seres humanos que viven (estos hechos) sin tener intenciones reales de hacerlo, pero que se ven inmersas en esta vorágine”.

-La emisión coincidió con una crisis económica internacional y elecciones políticas. ¿Qué opinas de eso?

Simple coincidencia, porque esta serie se viene trabajando hace muchísimo tiempo. Ahora, que haya coincidido, bueno eso demuestra un poco que las épocas son cíclicas. La naturaleza humana es cíclica, como si no aprendiera de sus errores. O vuelve al mismo error pero con otra cara. Con mayor razón es bueno visitar tiempos pasados para hacer puntos de comparación”.

-Hay una corriente política que pide dejar el pasado atrás, mientras gran parte de los jóvenes de hoy no se interesan por la política. ¿Cómo se conecta esta serie con la situación actual?

“Creo que la serie no busca moralizar al respecto. Es mostrar lo que ocurrió del punto de vista de esta familia que es más quitada de bulla. Es una familia, sobre todo los padres, que buscan sobrevivir y criar a sus hijos. Y frente a eso se ven inmersos en todas estas tendencias que los llevan de un lado para otro. A través de esa forma, de mostrar lo más imparcial posible, creo que las conclusiones y las reflexiones vienen por añadidura”.

-En el primer capítulo, vimos que los que más sufrieron los ’80 fueron los padres. Los niños, por lo menos, se podían escapar de la realidad con el juego.

“Creo que la serie está dedicada a los padres. Siento que son ellos, por la responsabilidad de cuidar a sus hijos, los que sufren todo el vendaval. Y cómo lo resuelvan ellos, determinará las consecuencias en sus hijos. La serie habla un poco de eso. Cuenta la historia de esta familia (los Herrera) pero a través de los padres principalmente. Yo lo viví. Muchas cosas que van a ocurrir en la serie me tocan directamente”.

-¿Qué hacías tu en el 1982?

“Estaba en tercero medio. Era bastante consciente de lo que ocurrió, pero viviendo en San Fernando la política no era uno de mis intereses. Sin embargo, llegando a la universidad en Santiago me empecé a dar cuenta de lo que estaba pasando con el país y tomé mi opción”.

-¿Fue muy duro ese cambio?

“Sí, claro. Ahora cuando uno ya es padre se empieza a dar cuenta de lo que significa todo eso. La década de los 80 es un mero pretexto. Los tiempos difíciles no tiene que ver con la época, las circunstancias cambian, pero en esencia las dificultades siempre están presentes”.

-¿Tuviste zapatillas North Star?

“Sí, por supuesto. Y también mandé mis zapatos al zapatero. Claro, (en esos años) Chile no era consumista. No era un Chile que se endeudaba, era un Chile que pagaba inmediatamente, que ahorraba. Increíble. Viendo la serie me llama la atención que viví eso, pero no me acordaba. Se me produjo así como una especie de alzheimer histórico. Es realmente muy triste y nostálgico ver que Chile, en cierto modo, era mucho más ingenuo y feliz antes”.

La trastienda de “Los 80”

-La serie tiene 10 capítulos y es parte del programa Bicentenario UC-TV.

-Los más difícil fue recrear el Santiago de la época, por los cambios que han afectado a la ciudad.

-La banda sonora pertenece a Camilo Salinas, ex Petinellis.

-Lucas Escobar se llama el niño (Félix en la serie) que da vida al hijo de Juan Herrera. Tuvo que aprender a jugar luche y a la payaya para recrear más fielmente a los niños de los 80.

-Lo que viene: El segundo episodio de “Los 80” estará enfocado en los temporales de 1982. En el tercero, la familia celebrará un 18 de septiembre y, en los capítulos siguientes, aparecerán otros eventos: la Teletón, la Navidad, la PAA y el Festival de Viña 1983, el que consagró a Zalo Reyes. La contingencia más dura seguirá presente con las consecuencias de la crisis económica y con el regreso de los primeros exiliados autorizados por el régimen de Pinochet.