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Anda siempre con su notebook y su Blackberry a cuestas. Buscando un Starbucks o cualquier lugar que tenga conexión inalámbrica, ya que se considera un fanático de Wifi.

Se trata de Ernesto Evans, el nuevo secretario ejecutivo de Estrategia Digital. Sus estudios en el extranjero y experiencias en el sector privado (VTR y Telefónica) y público (INP) hablan de un buen estratega tecnológico.

“Mi objetivo principal es tener un país con mejor crecimiento económico y acceso a las TIC”, comenta Evans.

– ¿Cuál será su foco?

“El bienestar de las personas. Los servicios públicos tienen valor cuando la gente está mejor atendida y pierde menos tiempo. Así, los esfuerzos en la agenda digital cobran mucha relevancia.”

– ¿Y cómo se logra?

“Aquí es donde entran los denominados impulsos. Por ejemplo, para la conectividad geográfica está el Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones (FDT). También está la Corfo con un fondo de 1.600 millones para ayudar a una serie de actividades que dicen relación con la tecnologización de la pyme. Por otro lado la incorporación de tecnología en los clusters productivos es clave y, por último, el tema del Gobierno Electrónico es fundamental dentro de la estrategia. Esto se refiere a cómo logramos una internet más robusta, estandarizada, accesible y fácil de usar”.

– En este aspecto, el Decreto 100 ha tenido un pobre cumplimiento.

“En estos momentos estamos haciendo un monitoreo para evaluar el grado de cumplimiento del Decreto 100, ya que para agosto de 2009 las instituciones tienen que cumplirlo a cabalidad.”

– ¿No será mejor aplicar más mano dura?

“Primero tenemos que tener la evaluación final. Si el Decreto 100 es parte de los Planes de Mejoramiento de Gestión (PMG), entonces las entidades van a tener mala nota, lo que se podría traducir en un incumplimiento de las metas.”

– ¿Cuál será su estilo como estratega digital?

“Mi estilo está en la filosofía del 20/80. O sea, poner el 20% de las acciones en lograr el 80% de los resultados. Además, hay que tener proyectos emblemáticos.”

– ¿Como cuáles?

“No te los puedo decir ahora, porque estamos trabajando en ellos. Pero te adelanto que podrían estar en el área de la interoperabilidad, de la salud y de la transparencia. Lo importante es que dejemos de fijarnos siempre en los antiguos SII y Chile Compra. Tenemos que buscar otros íconos. Otro punto en mi estilo es el pragmatismo. Aquí no vamos a funcionar por ideologías tecnológicas, sino por la eficiencia y el bienestar de las personas.”

– Tocó un punto polémico. ¿Cree que el Estado debería incorporar más el software de código abierto?

“Es un tema de costo beneficio. La discusión no es si hay que incorporar software pagado u open source. Si tengo una aplicación que me cuesta cero, pero su implantación y desarrollo es más caro que un software pagado, entonces hay que optar por el segundo. Creo que se tiene que ver caso a caso. El software libre es un gran anhelo, pero hay que ver cuánta gente está capacitada para desarrollarlo, en qué áreas y cuál es su expertiz. Repito: No puede ser un tema ideológico.”

– ¿Y qué opina que el Parlamento haya rechazado la glosa tecnológica acerca del software libre en las compras estatales?

“¡Menos mal que no la aprobaron! Imponer código abierto hoy es una locura. Si definimos como país que vamos avanzar en código abierto es otra cosa, para lo cual tenemos que generar una cultura para ello. Pero imponer el código abierto sería como un Transantiago tecnológico. Hay que ser responsable en estas cosas.’

Por Daniel Fajardo C.