El país compite con España para recibir el European Extremely Large Telescope.

Con 21°C de temperatura media anual, 3.050 metros de altura, y un cielo eternamente despejado, el cerro Armazones reúne las condiciones óptimas, según los astrónomos, para instalar el telescopio más grande del mundo en el desierto de Chile, con el que se podría encontrar vida extraterrestre.

Cuatro astrónomos -dos chilenos, un italiano y un alemán-, recorren el desierto de Chile y apuestan por la superioridad del cerro Armazones sobre la isla española de La Palma, que también compite para que sea allí que el Observatorio Europeo Austral (ESO) construya su European Extremely Large Telescope (E-ELT).

El E-ELT, desde ya conocido como ’el mayor ojo hacia el cielo’, tendrá un espejo con un diámetro de 42 metros. El inicio de la construcción del E-ELT está prevista para diciembre de 2011 y finalizaría en 2018, con un costo de 90 millones de euros (unos 120 millones de dólares).

“Hablamos del telescopio más grande del mundo, que será el más grande por mucho tiempo, eso significa que tenemos que seleccionar el mejor lugar. Chile tiene un lugar super bueno, es el mejor del mundo, no tengo dudas”, dice sobre Armazones Massimo Tarenghi, astrónomo italiano representante del ESO.

“Desde verano a invierno no hay una estación mala ni buena, lo que permite trabajar sin interrupciones”, agrega Tarenghi sobre Armazones.

“Se conjugan varias cosas. La fría corriente de Humboldt, que pasa por la costa chilena, que hace que se forme un centro de alta presión en el Pacífico, de manera que las nubes altas son desviadas y llegan pocas nubes al continente”, explica el astrónomo chileno Mario Harmuy.

“Por el este las altas montañas de la cordillera de Los Andes impiden que entre la humedad que viene del Atlántico y las nubes. A mayor altura, menos humedad tienes, y así la luz de las estrellas tiene que atravesar menos atmósfera y se distorsiona menos para llegar al telescopio”, insiste Harmuy.

En relación a las ventajas de Armazones sobre Las Palmas, el chileno explica que este macizo queda a mayor altura y no recibe las tormentas, como ocurre con Islas Canarias y el Sahara.

Para Tarenghi, otra ventaja del cerro Armazones es que se ubica frente al Observatorio Paranal -también de la ESO-, lo que significa que no es necesario construir un nuevo observatorio, puesto que se podrían aprovechar los mismos sistemas de operación y técnicos que trabajan en el lugar.

El cerro Armazones se ubica frente al observatorio Paranal, en el desierto de Atacama, a unos 1.400 km al norte de Santiago.

Por su parte, el director de Energía, Ciencia y Tecnología e Innovación de la Cancillería, Gabriel Rodríguez, aseguró que el gobierno está dispuesto a ceder a ESO las casi 600 hectáreas necesarias para el funcionamiento del E-ELT.

“Con telescopios como el E-ELT, con la capacidad de observar cuerpos remotos, en no más de 15 años podremos tomar los primeros espectros de buena resolución de planetas extrasolares del tamaño de la Tierra y ver si encontramos señales de vida”, asegura a la AFP el astrónomo y académico alemán Wolfgang Gieren.

En tanto la astrónoma chilena María Teresa Ruiz, premio nacional de Ciencias Físicas en 1997, explica que “la superficie de este telescopio será más grande que la de todos los telescopios juntos que funcionan en Chile, lo que permitirá explorar en el universo cosas que ni siquiera podemos imaginarlas hoy”.

Sin embargo, el astrónomo italiano advierte que Chile no tiene la carrera ganada. “Ni nosotros de la ESO podemos saber cuál será la solución final, necesitamos recibir las propuestas chilenas y españolas, y evaluar los elementos de operación, trabajo y costos de producción en Chile y España”.

La Cancillería entregaría antes del 15 de febrero la propuesta chilena ante ESO, organismo que está comprometido a dar una respuesta los primeros días de marzo próximo.

ESO, integrado por 14 países europeos, está presente en Chile desde 1963 y desde entonces ha instalado en ese país todos sus telescopios.