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En conversación con Radio Universidad de Chile, el ex presidente de Conicyt cuestionó el nulo diseño de las políticas públicas en ciencia y tecnología. Además, reconoció que el principal problema no es el presupuesto, sino la falta de ideas.

Con un sabor amargo, el doctor en Física Francisco Brieva abandonó las oficinas de Conicyt, donde ejerció como presidente hasta la semana pasada.

El ex decano de la Universidad de Chile reconoció las dificultades que nuestro país vive en torno a la planificación de ciencia y tecnología, asegurando que “faltan ideas” para poder progresar.

En conversación con el programa Semáforo, Brieva insistió en la necesidad de organizar políticas públicas concretas en la materia. Sin embargo, las carencias nacionales se evidenciarían en todos los ámbitos, planteando que “falta agregar un cero a todo: número de investigadores, recursos, tecnología…”.

Pese a las deficiencias presupuestarias del área, para el profesor, el principal problema tiene que ver con la falta de visión país. Esto, porque el Estado no estaría entendiendo “qué hacer con el capital humano avanzado”, por ejemplo.

“Los países no progresan al azar”, lanzó, criticando la forma en que el Estado chileno se mueve. En ese sentido, destacó experiencias de países como Argentina, México o Brasil, donde hay una reflexión sobre la importancia de la ciencia y cómo ésta se utiliza al servicio de otras ramas como la economía o educación. Escenario que no encuentra un paralelo en este país.

Para Francisco Brieva, el drama de la ciencia es la “falta de ideas” de quienes piensan el desarrollo país. Situación atribuible a la “falta de capacidades” de los que lideran el diseño de las políticas públicas.

“En Chile no se piensa, se improvisa”. Con esta frase el doctor de la Universidad de Oxford resumió el modo en que se toman decisiones. Las que ni siquiera serían a cuatro años plazo: “A cuatro años son los slogan, las promesas. Las políticas no alcanzan a tener ese tiempo de proyección”, lo que en comparación con países que desarrollan estrategias a cuarenta años plazo, aleja a Chile de la posibilidad de utilizar a la ciencia y la tecnología como una forma de avanzar, de construir un país diferente.

“Hay una política tendiente a mirar el problema como económico. A la postulación de becas. Esa es una forma de ver el desarrollo, pero no la única”, puntualizó el ex presidente de Conicyt.

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